El colchón debe ser firme y recto y suficientemente mullido para que se adapte a las curvas de tu columna.
Un colchón excesivamente duro es tan perjudicial como uno demasiado blando, en el que la columna "flota" sin la debida sujeción.
Curiosamente el 70% de los españoles cree que los colchones duros o muy duros son mejores para la salud de la espalda. |